Sinópsis
Paul Wegener (Benjamín Sadler) y Vera (Katharina Wackernagel), que son pareja, tienen una gran amistad con Hans-Wemer Meyer (Horst Bauer) y su prometida Caroline Peters (Hanne Bauer). Paul y Hans son socios en un despacho de abogados. Vera está esperando su primer hijo. Poco después se casa Caroline y también espera un bebé.
La hija de Paul y Vera nace sin brazos y una pierna. El golpe es enorme, pero aceptan a la niña. Desde el primer momento empiezan las reacciones sociales de rechazo. El personal del hospital no sólo actúa con frialdad sino de manera agresiva. Paul es el primero en darse cuenta que puede haber una relación entre la deformaciones de su hija al nacimiento y una pastilla para dormir que el ginecólogo recomendó a Vera, Contergan.
Él empieza a investigar. Los laboratorios Grúnentahl, la empresa que los produce, es su cliente. Hans le pide que abandone el caso, porque van a perder el contrato. El Dr. Lange (Ernst Stótzner), un médico de Hamburgo, ve que hay una relación directa entre los nacimiento con deformaciones y el que las madres ingirieron Contergan. Paul, pese a todos los problemas, se decide a seguir la investigación.
Un obscuro y honrado fiscal asume con seriedad el caso. Paul y él trabajan de manera conjunta. La defensa de las laboratorios está a cargo del Dr. Naumann (August Zirner) un abogado frío y duro que se vale de todos los métodos en su tarea. La defensa intenta que el caso no vaya a tribunales y después que el juicio se alargue hasta diez años, para que se declare improcedente.
Paul y Vera a lo largo de los ocho años que dura el proceso se relacionan con otros padres en las mismas condiciones. El caso puede terminar en nada y Paul acuerda con los laboratorios una indemnización de 100 millones de marcos, para las víctimas, que resulta ser la más alta que se haya pagado en la historia de Alemania. La empresa así reconoce su culpa, pero en términos judiciales recibe un castigo menor. La disyuntiva era obtener la indemnización o alarga el proceso y no obtener nada